No solo los perros lamen
Ana tenía 12 años y adoraba su perro Orly, un precioso pastor alemán que dormía todas las noches a los pies de su cama.Una noche,sus padres fueron a cenar fuera con unos amigos y la niña y su perro se quedaron solos.A mitad de noche, Ana se despertó sobresaltada al escuchar y empezó a oír unos extraños gruñidos y arañazos estaba muerta de miedo así que,para tranquilizarse bajó la mano para que Orly se la lamiera,como solía hacer cuando no podía dormir.Una vez sintió el roce de la cálida y húmeda lengua del can se sintió más segura y volvió a dormirse.A la mañana siguiente le extrañó que Orly no la hubiera despertado con sus ladridos,y cuando miró hacia el suelo encontró algó que le heló el corazón.Junto al cuerpo destrozado de su perro había un mensaje escrito con la sangre del animal:"No solo los perros lamen"
De:Fede y Manolo

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